Historia de Mineral de Pozos | Pueblo Mágico en Guanajuato
Antes de la llegada de los españoles, los Chichimecas habitaban la región y realizaban explotación minera en pozos de hasta seis metros. En 1576, los conquistadores construyeron una fortaleza militar para proteger la plata transportada desde Zacatecas por el Camino Real de Tierra Adentro. Con ella, llegaron los Jesuitas, quienes iniciaron la explotación de la mina Santa Brígida y evangelizaron a los Chichimecas.
En 1585, nombraron al poblado Palmar de Vega, y en 1658 lo renombraron San Pedro de los Pozos en honor a San Pedro, patrón de los mineros. En 1767, la expulsión de los Jesuitas causó un estancamiento que duró más de un siglo. En 1888, descubrieron nuevas vetas y surgieron empresas mineras con apoyo del gobierno.
En 1897, renombraron al pueblo Ciudad Porfirio Díaz, que creció rápidamente. El auge minero atrajo comercios como Fábricas de Francia y Fábricas de París, además de la creación de la Escuela Modelo, un hospital y varias iglesias. Sin embargo, la Revolución de 1910, la Guerra Cristera y la inundación de las minas causaron el declive del pueblo. La falta de tecnología y recursos provocó el cierre de la mayoría de las minas antes de 1940.
Con menos de 500 habitantes, Mineral de Pozos se convirtió en un pueblo fantasma. Durante décadas, fue posible cruzarlo sin ver a una sola persona. Hoy, las antiguas haciendas mineras, casonas y el entorno semidesértico dan forma a un hermoso Pueblo Mágico que debes visitar.